2030 está cerca, el agua y el saneamiento no tanto: luces y sombras del ODS 6
El último informe de la ONU de julio de 2025 sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible deja un mensaje claro: el acceso universal al agua y al saneamiento sigue lejos de cumplirse.
El ODS 6, que busca garantizar disponibilidad y gestión sostenible del agua para todas las personas, muestra avances significativos… pero aún muy insuficientes, y en algunos aspectos está estancado.
Algunos avances importantes
Entre 2015 y 2024 se ha producido una mejora constante en el acceso a servicios básicos:
- Agua potable gestionada de forma segura: aumentó del 68 % al 74 % de la población mundial.
- Saneamiento gestionado de forma segura: creció del 48 % al 58 %.
- Servicios de higiene básica: pasaron del 66 % al 80 %.
Estos avances suponen mejoras reales en salud, dignidad y oportunidades, especialmente para mujeres y niñas. El informe reconoce que cientos de millones de personas han mejorado sus condiciones de vida gracias a políticas y programas de agua y saneamiento.
La otra cara: la urgencia persiste
A pesar de estos logros, los datos son contundentes:
- 2.200 millones de personas siguen sin acceso a agua potable segura.
- 3.400 millones carecen de saneamiento gestionado de forma segura.
- 1.700 millones no disponen de servicios básicos de higiene en casa.
Una de cada diez personas vive bajo estrés hídrico alto o crítico, con regiones que superan el 75 % de presión sobre los recursos hídricos. Además, el informe advierte que los efectos del cambio climático ‒como el deshielo de glaciares o las sequías extremas‒ están agravando las amenazas a la seguridad hídrica a largo plazo.
¿Por qué no avanzamos más rápido?
El estancamiento en el ODS 6 no es técnico, sino político y financiero. Los principales factores que impiden una aceleración real son:
- Financiación insuficiente: la brecha de financiación de los ODS se estima en 4 billones de dólares al año. En 2024 la Ayuda Oficial al Desarrollo cayó un 7,1 %, y se prevén nuevos recortes.
- Desigualdad y abandono rural: las comunidades rurales y marginalizadas siguen siendo las más rezagadas. Allí es donde más difícil, pero también más urgente, resulta garantizar el acceso universal al agua y al saneamiento.
- Falta de gobernanza democrática: sin instituciones sólidas ni participación ciudadana, los servicios no son sostenibles ni inclusivos.
¿Y ahora qué?
El informe 2025 hace una llamada a una acción decidida: sin una transformación urgente en financiación, cooperación y gobernanza, el ODS 6 no se alcanzará: ni en 2030 ni el siglo que viene.
Se necesitan políticas integrales que prioricen los derechos humanos al agua y al saneamiento por encima de intereses económicos, y una inversión sostenida en soluciones resilientes y adaptadas a las personas y a cada territorio.
Desde ONGAWA lo tenemos claro: el agua no puede seguir siendo un privilegio. Seguiremos trabajando junto a comunidades rurales empobrecidas para hacer efectivo este derecho, allí donde el mercado no llega y donde más se necesita compromiso público y solidaridad internacional. Porque el agua es vida, y garantizarla para todas las personas no puede esperar.