Agua limpia y segura, clave para la resiliencia en Podor (Senegal)
Los habitantes de Podor, al norte de Senegal, enfrentan cada día las consecuencias de la crisis hídrica y climática. Situada en la frontera con Mauritania, en pleno Sahel, y se trata de una de las zonas más pobres del país. Más de un tercio de la población sufre algún grado de desnutrición y en el Jeeri, el territorio árido que se extiende al sur del río Senegal, las diarreas y otras enfermedades relacionadas con la falta de agua y saneamiento adecuados alcanzan al 30% de sus habitantes.
En Maham, uno de los pueblos del Jeri, viven 3600 personas distribuidas en 14 pequeñas aldeas. Pertenecen a la etnia pel y su modo de vida es pastoralista: cada año, cuando llega la época seca, los hombres acompañan a su ganado hacia el sur en busca de mejores pastos, mientras mujeres y niños se quedan en las aldeas. La crisis climática hace que ese período sea cada vez más largo y la escasez de agua más intensa, obligando también a mujeres y niños a migrar.
Según los datos oficiales, los habitantes de estas aldeas tienen acceso a agua. Sin embargo, esa estadística ignora la distribución dispersa de la población, y que muchas de esas aldeas están lejos del único punto de agua disponible. En realidad, las mujeres y niñas tienen que recorrer hasta 8 kilómetros para ir a por agua y cargarla hasta sus hogares, y dedican una media de ocho horas a esa tarea. La precariedad de las infraestructuras hace que el agua que cargan esté además contaminada. La escasez hídrica y la vulneración del derecho al agua impactan sobre los medios de vida y sobre otros derechos, como la alimentación, la salud o la educación.
ONGAWA trabaja en Podor desde 2019 para mejorar esta situación. En Maham se lleva a cabo desde 2023 un programa con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid para fortalecer la resiliencia de la población ampliando la cobertura agua, saneamiento e higiene, priorizando la participación y el empoderamiento de las mujeres, mejorando la situación nutricional a través de la diversificación productiva y reforzando la gobernanza local.
Saneamiento e higiene en escuelas y comunidades
En cada pueblo se lleva a cabo un proceso participativo para mejorar el saneamiento, utilizando la metodología ATPC (saneamiento pilotado por la comunidad) y formando comités de salubridad. La creación de grupos de mujeres para el apoyo mutuo y el ahorro (tontines) es clave tanto para la promoción de la higiene y el saneamiento como para la financiación de la construcción de letrinas en los hogares.

También la escuela y la comunidad educativa de Maham desempeñan un papel decisivo para mejorar las prácticas de saneamiento e higiene. El programa permitirá dotar a la escuela de letrinas e instalaciones adecuadas, y sensibilizar a toda la comunidad educativa (niños, niñas, familias y docentes) sobre salud menstrual.
Agua limpia para beber, cocinar y cultivar
La construcción de un nuevo sistema de abastecimiento de agua y de una red de distribución de 14 kilómetros mejorará el acceso a agua de las aldeas, garantizando la calidad del recurso y facilitando el cultivo de parcelas agrícolas. La formación y el fortalecimiento del comité de gestión priorizará la participación de las mujeres para que sus necesidades y prioridades respecto al agua sean tenidas cuenta.

Producción agroecológica
Para favorecer la diversificación productiva y mejorar la seguridad alimentaria de las aldeas se acondicionarán un total de 3.000 m². Las parcelas serán cultivadas mediante técnicas agroecológicas por grupos de mujeres formados y capacitados. El papel de estos grupos en la producción de alimentos y en la generación de ingresos transforma las relaciones de género y el papel de las mujeres en los espacios comunitarios.

Gobernanza local y participación
A través de acciones de formación y concertación el programa promoverá la participación de la población de Maham en espacios locales de decisión sobre políticas públicas, como la elaboración de los presupuestos participativos municipales o el seguimiento del Plan de Desarrollo Comunal, priorizando la incorporación del enfoque de género y de derechos humanos al agua y a la alimentación.
Mujeres en el centro
Las mujeres que participan en los tontines y los grupos de producción agrícola reciben formación sobre igualdad de género y liderazgo. Para impulsar cambios en las relaciones de género se llevan a cabo sesiones de intercambio de experiencias entre mujeres, y campañas de sensibilización sobre la necesidad de que las mujeres participen en espacios de decisión comunitarios.
