Agua segura y escuelas más saludables en Sololá
Durante el último año, ONGAWA ha trabajado junto a cuatro comunidades del departamento de Sololá, Guatemala (Chuicacaste y Coxom, en el municipio de Sololá, y Pacoxom y Chiricajá, en el municipio de Nahualá) para mejorar la gestión comunitaria del agua y la salud escolar. El resultado es visible: fuentes de agua mejor protegidas, escuelas con baños dignos y funcionales, docentes que multiplican buenas prácticas y comités locales con más capacidades para sostener los servicios. Todo ello ha sido posible gracias a la financiación de la Diputación de Ciudad Real.
La seguridad del agua comienza en su origen. En Chuicacaste se ha construido el cerramiento perimetral del depósito de abastecimiento y en Coxom se ha cercado el pozo comunitario. Estas obras, sencillas y decisivas, evitan el acceso de animales y personas no autorizadas, reducen el riesgo de contaminación y facilitan el control del entorno. A partir de ahora, el agua que llega a las viviendas y a la escuela lo hace en mejores condiciones, con comunidades más conscientes de la importancia del mantenimiento preventivo.

Circulación del pozo de abastecimiento de Coxom, comunidad rural del municipio de Sololá.
Estas mejoras de infraestructura han ido acompañadas de procesos de formación y fortalecimiento organizativo. Con los Comités de Agua y Saneamiento (CAS) se ha desarrollado un itinerario práctico sobre gestión integrada del recurso hídrico, administración, rendición de cuentas, calidad del agua y operación y mantenimiento. El enfoque de género ha estado presente en todo el proceso, promoviendo la participación de mujeres en la toma de decisiones y en tareas técnicas. Los comités disponen ahora de planes de O&M (Operación y Mantenimiento), roles definidos y herramientas básicas para atender incidencias con mayor rapidez.

Mujeres de la comunidad de Chuicacaste invitadas a la formación en O&M de los CAS haciendo una práctica de mantenimiento correctivo de las conexiones de agua.
Otro eje principal del proyecto son las escuelas y los derechos al agua y saneamiento de los niños, y especial de las niñas. La mejora de las infraestructuras de los baños de las escuelas comunitarias de Chiricajá, Chuicacaste y Pacxom ha ido también acompañada de un proceso formativo a docentes y de la ejecución de planes de acción e higiene escolar que garanticen la sostenibilidad de los cambios.
La escuela de Chuicacaste es hoy un espacio más seguro e inclusivo. Se han contruido dos baterías de baños nuevas, una destinada a niños y otra a niñas. En el módulo de niñas se ha habilitado un espacio específico para la gestión de la higiene menstrual, con mayor privacidad, superficie de apoyo y acceso cercano a agua. También se han instalado lavamanos adaptados y la higiene de manos forma parte de la rutina diaria de niños y niñas .
Además, se ha recuperado un servicio sanitario para docentes que estaba en desuso y que la comunidad puede utilizar en asambleas y actividades, ya que la escuela funciona como lugar de reunión. La incorporación de una ducha permite a niñas y profesoras asearse durante la menstruación o lavar toallas reutilizables con comodidad y dignidad.

Instalación del biodigestor que trata las aguas negras de los baños construidos en la escuela de Chuicacaste, por parte de miembros de la Asociacion de Madres y Padres y del Comité de Agua de la comunidad.
Complementando las mejoras en el ámbito escolar, el profesorado de Pacoxom, Chiricajá y Chuicacaste ha participado en dos sesiones formativas basadas en la metodología FECSA (Familias, Escuelas y Comunidades Saludables). A partir de estas sesiones, cada centro ha diseñado su plan de acción y lo ha puesto en marcha con actividades en aula y con familias. Se trabajan prácticas clave de lavado de manos, consumo de agua segura y gestión de la higiene menstrual, además del cuidado del entorno escolar. El compromiso docente y la implicación de madres y padres han permitido transformar contenidos en hábitos, apoyados por la dotación de insumos que facilitan su continuidad.

Docentes de la escuerla de Chiricajá dando una charla sobre buenos hábitos de salud e higiene menstrual a las alumnas.
El impacto se percibe en lo cotidiano: niños y niñas lavan sus manos en lavamanos a su altura, las niñas cuentan con un espacio adecuado para gestionar su menstruación sin vergüenza ni obstáculos, y las fuentes de agua están mejor resguardadas. Detrás de cada mejora hay acuerdos comunitarios, rutinas de limpieza y mantenimiento, y una convicción compartida de que los derecho humano al agua y al saneamiento se construyen día a día.
Este proyecto ha sido posible gracias a la financiación de la Diputación de Ciudad Real. El equipo de ONGAWA en Sololá sigue trabajando para que el acceso a agua segura y saneamiento digno sea una realidad sostenible para todas las personas.