El acceso al saneamiento cambia vidas

El saneamiento salva vidas, y acompañado de hábitos higiénicos, su eficacia es mayor: el simple hecho de lavarse las manos es una actitud que disminuye casi a la mitad la incidencia de diarrea y de otras infecciones. La promoción de la higiene es la intervención en salud pública más rentable.

En cambio, cuando no se logra el acceso a saneamiento ocurre que las inversiones de los gobiernos han de desviarse a tratamientos sanitarios urgentes en lugar de invertirse en planes de desarrollo para el país.

Solo en el Sudeste Asiático se vierten 13 millones de toneladas de heces cada año en las fuentes de aguas interiores.

En Alwar (India), la mejora de la infraestructura de saneamiento en las escuelas provocó una mejora generalizada de los resultados académicos, con un aumento de un tercio de las matrículas de las niñas. Resultados similares también se obtuvieron en Bangladesh.

En términos de beneficio, los resultados también son evidentes. En los países en vías de desarrollo, el saneamiento mejorado -todo sistema que impide el contacto de la persona con la materia fecal- y la educación en higiene produce, por lo general, 9 dólares (USD) de beneficio por cada dólar gastado.

El saneamiento universal es posible

Numerosos países han demostrado que el saneamiento universal es posible, generando resultados muy positivos a largo plazo. En 1973, el Gobierno de Malasia respondió ante varios brotes de cólera estableciendo un Programa Nacional de Saneamiento Medioambiental Rural.

Treinta y cinco años de esfuerzos sostenidos en el ámbito local han tenido su recompensa: hoy día, el 98% de la población rural tiene acceso a una letrina sanitaria lo que ha supuesto una importante disminución en la incidencia de cólera, disentería y fiebre tifoidea.

Numerosos países están desarrollando programas innovadores para la consecución de estos objetivos. El programa “Saneamiento total liderado por la comunidad” (Community Led Total Sanitation, CLTS) aborda el problema desde la acción colectiva de la comunidad, promoviendo la cohesión y el orgullo por los avances alcanzados.

Esta técnica se está utilizando en numerosos países y ONGAWA la está implementando en sus programas de Mozambique y Tanzania.

También existen iniciativas tecnológicas de bajo coste con muy buenos resultados, como el “inodoro ecológico popular” que está siendo promovido por ONGAWA en Nicaragua.

Es hora de romper los tabúes y promover soluciones para evitar que millones de personas tengan que defecar al aire libre, para evitar vidas rodeadas de excrementos y basura. Porque sí es posible el saneamiento universal.

Ver artículo completo (PDF) escrito por Alejandro Jiménez, coordinador de Agua y Saneamiento de ONGAWA, y Araceli Lozano, voluntaria de la organización

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