Entrevista a José Antonio Mancebo, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y voluntario de ISF ApD

José Antonio Mancebo es profesor de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), desde 1990 en el Área de mecánica de fluidos, y colabora como voluntario de ISF ApD.

Entevista realizada por Francisco Javier Alonso / DIVULGA

‘El sistema occidental de agua es insostenible: tenemos cinco grifos por casa con consumos superiores a 180 litros por persona y día”.
Ingeniero Industrial y doctor por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), José Antonio Mancebo es profesor en esta institución desde 1990 en el Área de mecánica de fluidos. Colabora como voluntario en ISF ApD.fotovoluntario

¿Cómo puede la tecnología y la ingeniería ayudar en la lucha contra la pobreza?

R. De diversas maneras, pero siempre mediante tecnologías apropiadas para el desarrollo humano. El factor tecnológico es, a veces, una mera limitación económica, no de conocimientos.

¿Qué tipo de proyectos abordan desde la ONG Ingeniería Sin Fronteras?

R. En realidad se trata tanto de proyectos como de programas de desarrollo. Estos últimos se realizan a más largo plazo y con un alcance mayor en cuanto al número de beneficiarios. Los campos de trabajo principales son la energía, las tecnologías de comunicación, la agricultura, el agua y el saneamiento.

¿Qué resulta importante a la hora de abordar el abastecimiento de agua en países en vías de desarrollo?

R. Resulta importante dotarse de una preparación previa en materias implicadas y es imprescindible llevar a cabo una identificación detallada y minuciosa del proyecto en todas sus vertientes: social, cultural, económica y, por supuesto, también en la parte técnica.

En su conferencia en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología habló sobre la bomba de Mecate. ¿En qué consiste?

R. Se trata de un sencillo mecanismo que aprovecha el movimiento continuo de una cuerda con pistones intercalados que al ascender dentro de un tubo vertical sumergido en parte en un pozo o depósito subterráneo, arrastra el agua que es impulsada hasta el nivel del suelo o a un depósito elevado. La cuerda (continua) circunda una rueda motriz, accionada por una persona y desciende de nuevo al pozo.

¿Cómo reacciona la gente al ver lo que se puede hacer gracias a la tecnología y la ingeniería?

R. En general con satisfacción, en algunos casos con sorpresa y en otros con la precaución de incierta sostenibilidad.

¿Qué tipo de obras o de estructuras son las que se suelen acometer en este campo?

R. Todas las relativas a los sistemas de abastecimiento, como pozos, canalizaciones, bombeos, depósitos, puntos de agua, etc.

¿Qué tipo de tecnología se utiliza? Allí habrá mayor dificultad para utilizar maquinaria, ¿no?

R. En efecto, se utilizan diferentes medios. Por ejemplo, la apertura de zanjas suele ser manual y hay ciertos casos extremos. En ciertos lugares, hasta los áridos gruesos para hormigón han de machacarse a mano, al igual que ocurre con el transporte de materiales en muchos casos.

¿Qué es lo que resulta más complicado a la hora de abordar un proyecto de este tipo?

R. Todas las fases son críticas. Y su complicación es distinta en cada caso. Pero siempre la selección del tipo de sistema a utilizar suele ser compleja, ya que además en la decisión han de estar implicados los beneficiarios.

¿Cuáles son las principales fases de un proyecto de este tipo?

R. En general, un proyecto como este consta de la siguientes fases: identificación, formulación, anteproyecto, búsqueda de financiación, proyecto técnico detallado, programación, preparación de infraestructuras, creación de un equipo técnico local, adiestramiento y concienciación de los beneficiarios (incluso creación o refuerzo de organizaciones locales como comité de agua, etc.), compras y aprovisionamientos, ejecución de obras controlada. Después, toca la puesta en funcionamiento, las pruebas, el seguimiento y las evaluaciones correspondientes.

¿Qué cosas hay que tener en cuenta en estos proyectos que no se consideren en los que puedan realizarse aquí, en España?

R. En España se suele tener un proyecto técnico, detallado, el resto no es usual. En esencia, un proyecto técnico es el documento elaborado por un técnico competente que define las características físicas y su justificación, las plasma en planos, establece las condiciones de ejecución y las valora en un presupuesto.

Por su experiencia personal, ¿este tipo de proyectos suelen tener continuidad una vez que se marchan los ingenieros que han ayudado a desarrollarlos?

La continuidad en el buen funcionamiento forma parte de los objetivos de los proyectos. Se intenta garantizar, pero no se consigue en el cien por cien de los casos. No obstante, se va mejorando.

¿Qué es lo que piensa cuando vuelve aquí, a su casa, al trabajo, y ve lo fácil que resulta acceder al agua con tan solo abrir el grifo?

R. Pues que es una cruel injusticia comparativa. Mi opinión es que no se deben hacer demasiadas comparaciones, es demasiado simplista y solo lleva a errores de perspectiva.

¿En qué sentido?

R. Son comparaciones inapropiadas porque nuestro sistema occidental de agua es insostenible y no se puede tomar como referencia o como objetivo. Por ejemplo: tenemos cinco grifos por casa o más, con consumos superiores a 180 litros por persona y día, saneamiento por red con sofisticados tratamientos de aguas residuales, etc. No es un modelo a seguir.

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