Esto sirve para algo: el valor de la cooperación y el conocimiento para avanzar en los derechos al agua y al saneamiento

Con frecuencia la relación entre los procesos de aprendizaje y generación de conocimiento y los cambios reales que mejoran el ejercicio de los derechos al agua y al saneamiento no es directa, pero sí muy importante. Hace poco nos ha llegado desde Colombia un buen ejemplo.

Aprender y compartir conocimiento forman parte de nuestra identidad y son elementos centrales de nuestro trabajo. Aprendemos de la experiencia de nuestros programas extendiendo los derechos al agua y al saneamiento, y también de nuestra participación en foros, redes y espacios de reflexión con otras organizaciones, administraciones y universidades.

Compartimos el conocimiento que generamos a través de formaciones, publicaciones y alianzas, contribuyendo a mejorar las capacidades de administraciones y organizaciones locales, e influyendo sobre las políticas públicas para que protejan y promuevan los derechos al agua y al saneamiento. Por eso somos una organización reconocida en el ecosistema de la Cooperación Española, y hemos colaborado en múltiples procesos de formación, asesoría y reflexión relacionados con los derechos al agua y al saneamiento, especialmente en América Latina.  

Desde hace unas semanas en Colombia está en consulta pública el decreto que reglamenta “los lineamientos para garantizar el mínimo vital de acueducto y alcantarillado y asegurar de manera efectiva el acceso al agua apta para consumo humano y saneamiento”. La norma recoge todas las dimensiones de los derechos al agua y al saneamiento: prioriza a los grupos vulnerables, establece mecanismos de participación y control social a través de la figura de los comités de mínimo vital, prohíbe los cortes por incapacidad de pago, y fija la obligación de progresividad y no retroceso en las medidas de los municipios.

Se trata de un avance importante para garantizar los derechos al agua y al saneamiento en todo el país, resultado del esfuerzo del gobierno colombiano por desarrollar un marco normativo ambicioso y eficaz respecto al agua y al saneamiento. Y también es un buen ejemplo de la influencia que el ecosistema de la Cooperación Española puede tener para apoyar ese tipo de cambios.

En este caso, el impulso desde la Oficina de Cooperación Española (OCE) de espacios de formación e intercambio para compartir con actores clave, tanto públicos como privados, el conocimiento generado a través del programa sobre mínimo vital llevado a cabo en Bogotá, ha facilitado la incorporación del enfoque de derechos al agua y al saneamiento en el marco normativo nacional.

El papel que ha jugado ONGAWA como aliado clave de la Cooperación Española en la extensión y transversalización de este enfoque, tanto en la red de OCE como en los programas del Fondo de Cooperación en Agua y Saneamiento (FCAS), así como el asesoramiento directo que hemos realizado sobre el programa de mínimo vital, nos permite sumarnos a la celebración de ese logro. Y nos anima sobre todo a seguir generando y compartiendo conocimiento que sirva para garantizar los derechos humanos al agua y al saneamiento a todas las personas.

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