I WAS THERE: sistematizando la experiencia Global Challenge de participación y empoderamiento universitario

En mayo de 2018, sólo unos días antes de la presentación oficial del Plan de Acción 2018-2020 del Gobierno de España para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la ONU, la Conferencia de Rectores (CRUE) alcanzó un consenso sobre su estrategia para contribuir a su cumplimiento. El posicionamiento de la CRUE partía de la función social de las universidades y del potencial de su contribución en el objetivo de construir sociedades pacíficas, libres de pobreza y en las que sean efectivas la igualdad de géneros y el disfrute efectivo de los derechos humanos, desde su misión educativa e investigadora.

Para la materialización de esta contribución se señalaron, entre otros, los compromisos de incorporar transversalmente los ODS en sus políticas y actividades, fortalecer los vínculos con otros agentes de la sociedad, capitalizar la naturaleza de las comunidades universitarias como espacios singulares de innovación social e incluir y fortalecer competencias relaciona-das con el desarrollo sostenible para la construcción de ciudadanía global.

En ese mismo mes, en la Universidad Politécnica de Madrid, tuvo lugar un evento que compartía la misma aspiración de transformar la realidad. Convocados por el equipo de Global Challenge, 70 personas hicieron realidad la cuarta edición de las Olimpiadas para el Cambio y dedicaron una jornada de sábado a ponerse a prueba frente a los retos que implica transformar el planeta en un lugar justo y habitable para todas las personas. Superaron pruebas de conocimiento, de talento y de trabajo en equipo. Emplearon a fondo las competencias que han adquirido en el aula para resolver retos de sostenibilidad y de vulneración de derechos. Se encontraron, discutieron, reflexionaron, se emocionaron.

Pero lo verdaderamente singular de aquel evento, era que fue imaginado, diseñado y promovido por un grupo de estudiantes provenientes de distintas escuelas y facultades de la Universidad Politécnica de Madrid que al inicio de curso apenas se conocía. Que había recorrido un camino en el que habían descubierto, tras analizarla, una realidad que quieren cambiar. Que se habían organizado, desorganizado y gestionado sus diferencias. Que se habían apoyado unos a otros para llegar hasta allí.

Un grupo diverso de estudiantes que organizó, además de las mencionadas “Olimpiadas para el Cambio”, talleres, espacios formativos, ferias de voluntariado, una escuela de verano. Un grupo que interpretó la realidad a través del teatro social y que ha conectado con la ciudad de Madrid y algunos de sus retos. Un grupo que imaginó maneras de transmitir a otros estudiantes su inquietud y sus ganas de ocupar un papel en el cambio que la sociedad necesita. Un grupo que demostró el potencial motivador del trabajo en equipo y del optimismo en la transformación de la realidad para movilizar a otras personas. Un grupo que hace suyas las aspiraciones y responsabilidades de los ODS, de la Agenda 2030, con el objetivo de lograr un mundo sostenible y libre de pobreza al que nos emplaza Naciones Unidas, y que empiezan a incluir en sus agendas la clase política o los niveles directivos de las universidades.

Las palabras de Amador Savater describen con precisión el auténtico significado de este proceso y de Global Challenge, al afirmar que el cuestionamiento de la realidad no sucede “porque hayamos tomado conciencia o abierto finalmente los ojos, sino para pensar y abrir los ojos, en compañía. La lucha es un aprendizaje, una transformación de la atención, la percepción y la sensibilidad, el más intenso, el más potente”.

Este es el relato de Global Challenge 2017-18. De los aciertos y los errores, de los cambios pequeños o más profundos a los que ha contribuido en su interacción con más de 700 estudiantes. Un relato contado por sus protagonistas, estudiantes, docentes, equipo de cooperación de la UPM, mentores de ONGAWA, a partir del que incorporamos cambios en el diseño de programa. Un relato que compartimos con modestia, pero con el objetivo de que pueda inspirar a otras personas, universidades, organizaciones sociales, para hacer realidad los compromisos acordados por la CRUE y hacer del campus una escuela de ciudadanía.

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