“Los verdes” y la gestión integral del agua

La delegación de ONGAWA en Nicaragua, integrada enteramente por equipo local, está dividida en la parte económica (trabajan en Jinotega) y los que trabajan en terreno. Este equipo que se desplaza a terreno se divide a su vez en los de agua (los ingenieros y los que se encargan del ámbito social) y los cariñosamente llamados “los verdes”. Alfredo Portillo y Rigoberto Martínez son los integrantes de este equipo que se encarga de aplicar el enfoque de  gestión integral del recurso hídrico en sistemas de abastecimiento de agua para el consumo humano.

En el 2017 ONGAWA ha estado trabajando en Ayapal, perteneciente al municipio de San José de Bocay. A lo largo del año se han realizado numerosas obras y se ha trabajado con los CAPS, las familias, las escuelas y la Comunidad. Los habitantes de Ayapal ahora tienen agua potabilizada para consumir, están capacitados para mantener el sistema y en el caso del Sector de Los Blandones, también disponen de nuevos sistemas de saneamiento. Una vez cubierto el derecho humano al agua hay que preguntarse por su sostenibilidad. No sólo hay que mantener la planta de tratamiento y el sistema de abastecimiento, si no que hay que poder asegurar que el agua vaya a seguir llegando a la planta. Es en este momento cuando intervienen “los verdes”.

A finales de noviembre se hizo una gira por el área de recarga de Los Calichones. Esta área de recarga es la que abastece al sector de Los Blandones. Acompañados por miembros del CAPS y gracias a la experiencia de Rigoberto se fueron identificando distintos puntos en el GPS que marcaban los límites de la cuenca. También se empezó a concienciar al CAPS de que con las prácticas que se estaban realizando en las distintas fincas la cantidad de agua que llegaba a la captación era cada vez menor. Por ejemplo, grandes cantidades de bosque habían sido taladas para uso ganadero o para plantaciones de granos básicos (maíz y frijoles). Esto hace que la capacidad de retención del terreno (capacidad de infiltración) sea mucho menor, por lo que aumenta la escorrentía y llega menos agua a la captación. Los siguientes pasos del proceso con hacer planes de finca y una escuela de campo para los productores del área de recarga. Este proceso ya se ha realizado en otras comunidades de San José de Bocay con muy buenos resultados.

En total 55 personas se han graduado en la escuela de campo de las comunidades Los Ángeles Arriba y Mollejones Arriba, de las cuales el 40% son mujeres. En estas comunidades y en otras que también pertenecen al área con potencial de recarga hídrica se han ejecutado Planes de Manejo Sostenible de Fincas. Son una herramienta de micro planificación gracias a la cual cada agricultor, según las características de su unidad productiva, impulsa cambios en sus modelos productivos enfocados a la búsqueda de un equilibrio entre la provisión de agua en el área de recarga y el desarrollo de sus propias actividades.

Otras de las actividades que se ha realizado ha sido un intercambio entre productores y productoras de San José de Bocay y de El Viejo, Chinandega, donde el apoyo lo da la fundación Líder. Este intercambio se hizo en dos tiempos, primero los productores de Chinandega hicieron una visita a San José de Bocay y unas semanas después fueron los de Bocay los que se desplazaron a El Viejo.

Tuve la suerte de poder participar en la gira por Chinandega y poder valorar el trabajo que ha hecho ONGAWA con los productores y productoras. En la Escuela de Campo no se dan unos simples conocimientos teóricos (además existe el condicionante de que muchos alumnos son iletrados), se enseña de una forma que hace que los alumnos interioricen y se apropien de los contenidos y al llevarlos a la práctica en sus propias fincas queden convencidos de sus ventajas. Tanto que presencié cómo productores de Bocay recomendaban prácticas en las fincas a los de El Viejo como plantar bambú o medidas para sujetar el terreno que en un principio habían sido reacios a aplicar. El intercambio fue muy enriquecedor, permitió ver otras formas de hacer las cosas en condiciones distintas pero que buscan los mismos resultados: conservación y protección del recurso del agua.

Es digno de mencionar que muchos de los productores de Ángeles Arriba y Mollejones Arriba no se han podido beneficiar del sistema de abastecimiento de agua construido. Es decir, están concienciados y defienden con fervor que tienen que mejorar las prácticas productivas en sus fincas para no perder el recurso hídrico de la cuenca pero no son beneficiarios directos de esa agua.

En definitiva, el trabajo del equipo de “los verdes” de ONGAWA es difícil de explicar y de medir sus resultados, pero es fundamental para la sostenibilidad de cualquier sistema de agua que se construya. La gestión integral del recurso hídrico es imprescindible para asegurar el futuro del derecho humano al agua (y al saneamiento).

Autora: Alicia Ayuso, voluntaria de ONGAWA en Nicaragua.

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