No todos los días viene a la oficina el Relator de Naciones Unidas

El pasado jueves tuvimos una visita de esas que no suceden todos los días. Se pasó por nuestra sede en Madrid Pedro Arrojo, Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos al Agua y al Saneamiento, con quien llevamos mucho tiempo colaborando estrechamente.

Compartimos con él toda la tarde: después de una sesión de trabajo con el equipo técnico de ONGAWA, tanto de España como de Nicaragua, Senegal, Guatemala y Mozambique, participó en una conversación con nuestra base social sobre la crisis global del agua y el papel que pueden jugar organizaciones como la nuestra.

El Relator resumió las prioridades de su mandato y las claves de su visión de la crisis global del agua desde su perspectiva de los derechos humanos. En sus últimos informes ha abordado la convergencia de los desafíos del ejercicio de los derechos humanos por parte de las personas empobrecidas y del restablecimiento de la salud de los ecosistemas hídricos, así como el papel del agua como argumento para la paz y la cooperación. “Hacer las paces con el agua, y usar el agua para paz”, como él mismo sintetizó.

“Hacer las paces” con los ríos y acuíferos es una clave central para abordar la crisis global del agua que enfrentamos. Urge recuperar la salud de los ecosistemas hídricos para que puedan ejercer su función de soporte de la vida, de los territorios y del ejercicio de derechos. Y eso solo puede hacerse, además, escuchando la voz de las comunidades rurales e indígenas que habitan esos territorios, y que sufren además la vulneración de derechos derivada de la contaminación y de la gestión insostenible e injusta de los recursos hídricos.

“Usar el agua para la paz” resulta especialmente urgente ahora que en lugares como Palestina el agua es utilizada como arma de guerra, y cientos de miles de personas sufren cada día la vulneración de sus derechos, también al agua y al saneamiento. La apuesta por el multilateralismo y la cooperación es en este y en otros muchos casos una cuestión de vida o muerte.

Su próximo reto es hacer recomendaciones para avanzar hacia una gobernanza del agua que sea justa, democrática y sostenible, que incorpore el carácter limitado de los recursos hídricos, la necesaria funcionalidad de los ecosistemas, y ponga en el centro los derechos humanos y su naturaleza de bien común. En un año en el que la agenda global del agua parece acelerarse, y se espera que la Asamblea General de septiembre debata una nueva estrategia global del agua que oriente la acción de todo el sistema de Naciones Unidas, toca trabajar para colocar en su núcleo esa perspectiva del agua como derecho humano y bien común.  

Como señaló Arrojo, no es un reto nada fácil, pero en todo caso solo puede abordarse dando espacio y voz a los titulares de derechos, los rights-holders, superando la visión convencional de los stakekolders o partes interesadas. “No es lo mismo tener derecho que tener interés”, pero hoy por hoy el acceso de empresas privadas y grupos de interés a los espacios y las deliberaciones de Naciones Unidas es más fluido que el de las organizaciones sociales y los rights-holders.  

También tuvimos ocasión de hablar del papel que organizaciones como ONGAWA pueden aportar en el abordaje de esta crisis hídrica global. El Relator señaló el valor de nuestros programas en zonas rurales empobrecidas, tanto por el tipo de procesos que impulsamos como por su carácter de referencia en la implementación de los derechos al agua y al saneamiento. Destacó también la importancia de nuestro rol poniendo el conocimiento, técnico y social, al servicio del desarrollo y los derechos humanos, así como la condición de puente de organizaciones como la nuestra: entre la universidad y los contextos de vulneración de derechos, entre instituciones públicas y sociedad civil, y entre organizaciones y personas del norte y del sur empobrecido.

Después de varios años de colaboración entre ONGAWA y el Relator ha habido momentos compartidos especialmente significativos, y hubo tiempo para recordarlos junto al equipo y a las personas socias y voluntarias. El viaje a Podor (Senegal), en el que le acompañamos en su visita a algunas de las comunidades rurales en las que trabajamos con nuestro programa GAWDI, y del que recuerda especialmente a las mujeres poniéndose al frente de la lucha de las comunidades por la higiene y el saneamiento. O el trabajo juntos en la última Conferencia Mundial del Agua para lograr la aprobación por parte de gran parte de la sociedad civil del Manifiesto por la Justicia Hídrica: “sin vosotros, sin ONGAWA, hubiera sido mucho más difícil”.  

¿Quieres colaborar?

Necesitamos el apoyo de personas como tú para seguir luchando por un mundo sin pobreza.
Hazte socio/a