GUATEMALA

Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo: los ingresos del 1% más rico de la población equivalen a los de la mitad del país, y el 87% de la población indígena – 4 de cada diez guatemaltecos – es pobre.

En 2018 ONGAWA comienza a trabajar en el Departamento de Sololá, situado al oeste del país y en el que la pobreza y la exclusión marcan la vida de la población indígena que vive en las zonas rurales: tres de cada cuatro personas son pobres y más del 70% de los niños y niñas sufren desnutrición crónica.

Una de las causas principales de las escandalosas cifras de enfermedad y mortalidad infantiles en Sololá es la mala situación de los servicios de agua y saneamiento.

A pesar de que las tasas oficiales de cobertura son altas, la pésima calidad del agua da lugar a diarreas y otras enfermedades. La vulneración de los derechos al agua y al saneamiento que sufren las comunidades rurales e indígenas afecta dramáticamente al ejercicio de otros derechos como salud, la alimentación o la educación.

ONGAWA trabaja para reducir la incidencia de enfermedades diarreicas en las zonas rurales de Sololá, promoviendo el ejercicio de los derechos humanos al agua y al saneamiento a través de la mejora de las capacidades de gestión de comunidades y municipios, especialmente las referidas a la vigilancia y el control de la calidad del agua. El empoderamiento y la participación de las mujeres en los espacios de gestión comunitaria es una de las palancas imprescindibles para lograrlo.

Nuestra contribución a la realización de los derechos al agua y al saneamiento en las zonas rurales de Guatemala se basa en la experiencia y las lecciones aprendidas tras más de veinte años de intervenciones en agua y saneamiento en Centroamérica.

Fotografía: Holly Wilmeth, USAID

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