La Reunión Ministerial mundial del sector en Madrid: punto de encuentro para la cooperación y la justicia hídrica global
La semana pasada, Madrid se convirtió en el escenario de una conversación política global que, más allá de la diplomacia, toca una cuestión profundamente humana: el acceso universal y seguro al agua y al saneamiento.
Durante dos días, más de 50 representantes ministeriales y más de 200 participantes de organizaciones de todo el mundo nos reunimos en la Reunión Ministerial del Sector del Agua y el Saneamiento, convocada por la alianza Sanitation and Water for All (SWA) y UNICEF, con el apoyo del Gobierno de España.
Tuvimos la oportunidad de participar desde ONGAWA en representación de la Coordinadora Española de ONGD y de End Water Poverty, red internacional que agrupa a más de 150 organizaciones de la sociedad civil. Y lo que se vivió en Madrid fue más que una reunión técnica: fue un recordatorio político y ético de que la cooperación sigue siendo posible, urgente y necesaria.
Una reunión con señales políticas importantes
En un contexto global marcado por la crisis climática, la desigualdad y las tensiones geopolíticas, la implicación de representantes ministeriales de alto nivel envió una señal de liderazgo compartido.
El mensaje fue claro: el agua y el saneamiento deben ocupar un lugar central en la agenda política internacional, no como temas sectoriales, sino como pilares del desarrollo sostenible, la justicia social y la resiliencia climática.
Otro de los aspectos más valiosos fue el diálogo cercano entre gobiernos y actores no estatales: organizaciones de la sociedad civil, academia, empresas, organismos multilaterales… La Reunión Ministerial Sectorial no fue una sucesión de discursos, sino un espacio donde distintos actores compartimos experiencias, dudas y propuestas. Esa escucha mutua es, en sí misma, una buena noticia.
Más que un evento: un proceso
Una de las virtudes del enfoque de Sanitation and Water for All es que sus Reuniones Ministeriales no son citas aisladas. Forman parte de un proceso de preparación, propuesta y seguimiento de acuerdos y rendición de cuentas, que da continuidad a los compromisos asumidos y permite medir avances.
En un sector donde abundan las declaraciones y escasean los mecanismos de diálogo y cumplimiento, esto marca una diferencia.
Estos espacios contribuyen a mantener el impulso político y técnico para cumplir el ODS 6 lo antes posible, y refuerzan la idea de que los derechos humanos al agua y al saneamiento no se alcanzan con soluciones rápidas, sino con políticas coherentes, inversiones sostenibles y participación social.
Romper los silos: el agua no puede seguir pensándose sola
Uno de los consensos más compartidos fue la necesidad de “romper los silos”: dejar atrás la visión fragmentada del agua y el saneamiento y abordarlos como ejes transversales que se relacionan con otras políticas públicas: salud, medio ambiente, igualdad de género, economía, acción climática…
Esta perspectiva sistémica no solo mejora la eficiencia y la coherencia de las políticas; también es clave para que la adaptación climática y la gestión de los recursos hídricos sean realmente inclusivas y resilientes, especialmente en los territorios y con las personas con mayor vulnerabilidad.
Cooperar sigue siendo una decisión política
La Reunión Ministerial de Madrid ha sido, en definitiva, un recordatorio de que los avances en agua y saneamiento solo serán sostenibles si se construyen sobre la cooperación, la inclusión y la responsabilidad compartida.
Resulta muy positivo que España haya acogido este espacio global de diálogo, y el papel que ha desempeñado para situar de nuevo la cooperación internacional como herramienta de transformación.
El reto ahora es mantener este impulso político y convertir los compromisos en acciones concretas, medibles y equitativas.
Porque las palabras importan, pero solo la acción transforma.