Participación y resiliencia para garantizar el derecho al agua
El Corredor Seco nicaragüense es un buen ejemplo de la “tormenta perfecta” que ataca los derechos y los medios de vida de las personas que viven en muchas zonas rurales de países empobrecidos. La crisis climática altera los regímenes de lluvias, prolongando los períodos de sequía y condenando a la escasez hídrica a territorios y comunidades que ya sufrían el deterioro ambiental, la precariedad de sus medios de vida y la exclusión.
Trabajamos desde hace más de diez años en la zona, junto a organizaciones y administraciones locales, para mejorar la gestión del agua, aumentar la resiliencia climática y garantizar los derechos al agua y al saneamiento.
En las comunidades rurales de los municipios de Yalagüina, San Lucas y Las Sabanas, en el departamento de Madriz, nuestra estrategia apunta a asegurar el buen funcionamiento de las áreas de recarga hídrica, mejorando la gestión de las microcuencas que abastecen las comunidades, implementar infraestructuras adaptadas a la crisis climática, y fortalecer las capacidades tanto de los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) como de las Unidades Municipales de Agua y Saneamiento (UMAS).
Se trata de garantizar los derechos al agua y al saneamiento de las 3.500 personas que viven en estas comunidades, y que los cambios que logramos sean duraderos. La única forma de hacerlo es fortalecer los espacios comunitarios de gestión del agua, y la clave del proceso es la participación de las mujeres. Contar con sus voces e incorporarlas a los espacios de decisión en las comunidades es el camino más corto para el cuidado del agua y la transparencia en la gestión.
Todavía quedan meses de esfuerzo por delante, pero las comunidades ya han logrado cambios importantes:
- 2.777 personas en 89 comunidades ya cuentan con acceso a agua segura. El 95% de ellas percibe ya la mejora en la calidad del servicio.
- 104 mujeres se han formado y han participado en la identificación y validación de las soluciones propuestas.
- 8 Comités de Agua Potable y Saneamiento han fortalecido sus capacidades, incluyendo la institucionalización de medidas de participación equitativa.
- Se han iniciado procesos de restauración ecológica en las áreas de recarga.
El proyecto se lleva a cabo con la financiación del Ayuntamiento de Madrid, y no sería viable sin la colaboración de nuestros aliados locales. En el espacio comunitario, el protagonismo es de los Comités de Agua Potable y Saneamiento, que funcionan como responsables directos de la gestión y el mantenimiento de los sistemas de agua, y son espacio clave para cambiar las relaciones de género en las comunidades. A nivel municipal, las Unidades de Agua y Saneamiento (UMAS) de las alcaldías de San Lucas, Las Sabanas y Yalagüina, se encargan del acompañamiento y el apoyo técnico a los CAPS y garantizan la coordinación institucional.