La ONU concede a ONGAWA el estatus consultivo especial

El 10 de junio, el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC) ha decido algo que nos llena de orgullo: concedernos el estatus consultivo especial. Sabemos que dicho así esto puede sonar a trámite burocrático, así que vamos a contar un poco lo que significa en realidad.

Una organización social pequeña a nivel global pero con los pies metidos en el barro en cinco países, acaba de conseguir un sitio en uno de los espacios donde se decide qué agenda global del agua y los derechos humanos se construye. Hasta ahora llamábamos a la puerta desde fuera; a partir de ahora tenemos un asiento dentro.

En la práctica, esto nos permite participar como observadoras en reuniones del ECOSOC y del Consejo de Derechos Humanos, presentar declaraciones escritas u orales relacionadas con los derechos humanos al agua y al saneamiento, y sentarnos a hablar directamente con la propia ONU.

No ha sido magia ni un golpe de suerte: detrás hay un expediente que incluye nuestras cuentas, proyectos, auditorías externas y las acreditaciones que certifican que hacemos las cosas bien, como el de transparencia de la Coordinadora Española de ONGD o nuestra calificación como ONGD por la AECID (lo tienen 44 ONGD en España).

Pero si nos preguntan qué creemos que ha pesado de verdad en esta decisión, hay dos cosas en las que hemos insistido especialmente en la solicitud de este estatus.

La primera es que ONGAWA no es una sigla. Somos, ante todo, un proyecto asociativo: existimos porque hay personas e instituciones que aportan su trabajo, su conocimiento y su energía, y que sostienen esto colectivamente. Este reconocimiento es, literalmente, suyo.

La segunda es que no aportamos a la justicia hídrica solo desde una oficina ni desde una pantalla (aunque las tengamos). Lo hacemos en Guatemala, Nicaragua, Mozambique, Senegal y España, codo a codo con personas que viven situaciones de vulnerabilidad social, económica y ambiental o con estudiantes, docentes, entidades y movimientos sociales que quieren sumar colectivamente, que son quienes están en el centro de todo lo que somos y hacemos. Esa cercanía con las personas y los territorios es lo que nos da legitimidad para decir algo en una sala de Ginebra o de Nueva York.

Esta acreditación también trae obligaciones, claro. Tendremos que rendir cuentas a Naciones Unidas con cierta periodicidad y mantener al día nuestra relación con el sistema de la ONU. Lo asumimos sin problema, por supuesto: lo haremos para poder hablar con voz propia.

Y hay algo más que queremos decir, porque nos parece importante. Vivimos un momento en el que el multilateralismo está siendo atacado desde muchos frentes, en el que cada vez más gobiernos y entidades cuestionan o debilitan el papel de Naciones Unidas y los espacios donde se defiende lo común. Por eso no vemos este estatus consultivo solo como un logro institucional, sino como una herramienta. Vamos a usarla para pedir que Naciones Unidas funcione mejor, con más espacio real para quienes el sistema deja sin agua y saneamiento seguro y sin voz, y para seguir aportando, desde lo pequeño, a una sociedad local y global más justa.

Este reconocimiento es para todas las personas y organizaciones que formáis ONGAWA y su red. Gracias por hacerlo posible.

¿Quieres colaborar?

Necesitamos el apoyo de personas como tú para seguir luchando por un mundo sin pobreza.
Hazte socio/a